La psicología no es una profesión, es una vocación

Como psicoterapeuta y profesional de la salud, mi objetivo es el abordaje de la dificultades y por lo tanto, la mejora de la calidad de vida. Esto implica resolver conflictos internos y ver de qué recursos dispone la persona para potenciarlos y al mismo tiempo, ampliar su repertorio de herramientas personales.

Se trata de que la persona se conozca mejor a si misma y a su propio entorno y pueda entender lo que siente, piensa y cómo actúa. En un proceso psicoterapéutico, la persona aprende a gestionarse emocionalmente, aumentar la confianza en si misma, tomar decisiones, comunicarse de forma efectiva y afectiva y superar los retos que le supone la vida día a día.

El mundo de la pareja y las relaciones amorosas es complejo y rico a la vez. La terapia es cosa de dos y es más eficaz cuando se acude al principio, cuando la pareja se da cuenta de que hay algo que no funciona en la relación. El objetivo de la terapia no siempre es recuperar la relación, sino facilitar que una ruptura sea lo más civilizada y lo menos dolorosa posible.

El reto de una pareja es aprender a comunicarse, escucharse, responder a las necesidades del otro, aprender a gestionar sus conflictos y adaptarse a los cambios que presenta toda relación (por ejemplo, cuando se tienen hijos, se tiende a ser más padre o madre que pareja, cuando los hijos se van de casa, cuando el trabajo se instala en la relación).

¿Cuando acudir a un proceso psicoterapéutico?

Se puede acudir a un proceso psicoterapéutico cuando se siente:

Ansiedad

Miedos, fobias

Obsesiones

Problemas de relación

Tristeza o depresión

Baja autoestima

Una pérdida (duelo)

Bloqueo mental-emocional

Problemas familiares

Cualquier síntoma o problema que produzca
sensación de insatisfacción o bien se siente bloqueado.